Durante estos días, unos están rechazando los destinos que originalmente les asignaron. Esto les deja fuera del proceso. Algunos (espero la mayoría) probarán suerte el año que viene intentando conseguir un destino más afortunado.
Sorprendente es ver como vuelan destinos especialmente apetecibles bajo el punto de vista de la mayoría de la gente, como Berlín o Estocolmo, cada uno tendrá sus motivos pero quiero rescatar un cuento que un día descubrí por Internet y que además me sirve para explicar porqué me motiva irme al extranjero:
Mi fuente es:
http://www.ginatonic.net/2007/05/30/el-cuento-que-da-que-pensar/#comments
Pero la histora pertence a: Jorge Bucay del libro "Déjame que te cuente".
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como mas tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando tenia cinco o seis años, yo todavía confiaba el la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imagine que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…
Bien, quiero darle una vuelta más ya que hay veces que estamos atados por situaciones que vivimos y que pensamos que no podremos hacer, bien porque una vez lo intentamos y no pudimos, bien porque creemos que nos viene grande.
En este tipo de cosas, sólo hay una forma de saber si de verdad puedes hacerlo.
No voy a juzgar a la gente que ha rechazado los destinos. Sólo quiero animar a los que aún se lo están pensando.
Caso aparte es el destino de Luanda. La situación vivida allí por los becarios dista mucho de ser la idónea y es normal que ahora mismo sea una patata caliente. Creo que convendría que a la par que le ofrecen ese destino a alguien este año le expliquen las razones de porqué no le va a pasar lo mismo que a la gente que ha estado este año allí.
Independientemente la situación de los actuales becarios debería mejorarse. Para el que no sepa de lo que hablo, recomiendo visita:
Blog Luanda
Lo único bueno que le veo después de leerme ese post es que el resto de compañeros te llamarían Indiana Jones.