Esta es la segunda parte de mi historia con el abono y con el metro. Espero que haya alguien que me dé la razón después de todo.
"Ese lunes antes de ir a clase fui con tiempo y me acerqué a una amable ventanilla de la
estación de metro de mi barrio, con inexplicable aprensión le conté a una señora mi situación. Con
un mecánico gesto cogió mi tarjeta, cogió el teléfono y llamó a un número desconocido para la
mayoría de los mortales. Tras 3 intentos se dio por vencida y me dijo que me sacara un abono de 10
para ir tirando y que me pasara luego.
En fin, el caso es que a las 4 horas estaba allí otra vez, la señora se sorprendió al verme otra
vez por allí (quizá estaba esperando que le trajese algo del mundo de "ahí arriba").
Volvío a marcar, supongo que el mismo número, y esta vez sí se lo cogieron. 2 minutos
después me dijo que no, que no habían devuelto mi ticket.
Yo le dije que en fin, que era una pena, todos apreciamos los tickets, pero que me diera una
copia para ése mes porque yo ya había pagado, de hecho aún no tenía muy claro por qué me había
sacado el billete de 10.
La señora me miró alucinando, y me dijo que eso no podía, que cómo sabía ella que
realmente me lo había sacado. En este punto yo cogí y saqué el papel que te dan las máquinas
expendedoras junto con el ticket.
La amable señora me dijo que eso no valía para nada, y que qué pasaba si mi ticket me lo
habían cogido y lo estaban usando.
Ante lo inesperado de la pregunta, intenté concentrarme en la respuesta para que la
conversación no se fuera por los cerros de Úbeda, sólo alcancé a decir:
"Joder, pués más razón para que me lo anules y me des otro a mí que sí que lo he pagado ¿¿no??"
La paciente señora no podía más así que indicó que allí no podían hacer nada más por mí,
que llamara a Metro por teléfono y que allí tenían el santo grial o no se qué.
Llamé pero la conversación fue del tipo: "Que si quieres arroz, Catalina".
Ahora ya estaba más bien confuso, no sabía que pensar, así que me fui a clase ésa tarde con
los problemas traídos de casa.
Decidí comentar mi situación con mis compañeros y ninguno me dio la razón, es decir, ellos
entendían que yo había comprado un ticket por 36 euros y que si lo había perdido era mi problema.
Mi postura era que yo había pagado por un servicio, ir en metro y en bus durante un mes, y que el
ticket era sólo una forma de controlar los accesos.
Es decir, que si el control en vez de por tickets se hicira por huella digital, cuando tu vas a pasar en
vez de meter un ticket pues les plantas el dedo gordo en un lector, te seguirían cobrando los 36 euros
igual.
¡Te estarían cobrando sin darte ningún ticket! ¡cabrones!
(a ver si va a ser entonces que el ticket es lo de menos...).
Eso sí, puede que tu seas de los que todo les parece bien, de los que no tienen nada de lo
que quejarse, de los que creen que le van a regalar sin luchar, yo no soy así.
Como alguien dijo una vez:
'Prefiero mil veces a un idealista que a un realista,
porque no conozco a ningún realista que cambie nada'. "